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Memorias de las Jornadas Nacionales de Investigadores en Comunicación

Nro. 14

Año: 2010

XIV Jornadas Nacionales de Investigadores en Comunicación. "Investigación y Participación para el Cambio Social".

 

Sede: Universidad Nacional de Quilmes - Bernal

 

Los jóvenes, la lectura y la escritura. Estudio de las prácticas, de los usos y de los consumos. La lectura y la escritura como herramienta fundamental en el desarrollo de la profesión en comunicación.

 

Área: Comunicación / Educación

Palabras claves: lectura, escritura, formación

Autor: Belinche, Marcelo; Viñas, Rossana; Oliver, Sandra

Universidad de Pertenencia: Centro de investigación en Lectura y Escritura. Facultad de Periodismo y Comunicación Social. UNLP.

Contacto: sandraoliver@perio.unlp.edu.ar

 

¿Cómo se puede vivir sin leer? ¿Se puede vivir sin leer?
“No creo que en sí misma, la literatura produzca nada. No es como el hecho de respirar, que es necesario para vivir. Pero sé que hay momentos en donde me pregunto cómo la gente aguanta vivir sin leer, cómo logra atravesar el día lleno de miserias, dolores, mezquindades, horrores, sin la ayuda de un libro”, afirmaba Alberto Manguel en una entrevista ofrecida a la revista Ñ en 2004.
Y es que la lectura es un valor insustituible. Sin ella no es posible comprender, ni hacer análisis críticos, ni reír, ni llorar, ni imaginar… ¿O acaso alguien podría negar que la lectura está separada de nuestro propio contexto? “Siempre hay una relación entre eso que se lee y lo que sucede a nuestro alrededor”, respondía Manguel.
Entonces, ¿cómo es posible vivir sin leer? ¿Se puede vivir sin leer? Según una encuesta nacional sobre consumos culturales realizada por la Secretaría de Medios de Comunicación de la Nación y supervisada por el INDEC en 2005, el 52% de los argentinos no leyó un libro durante 2004 y el 61% reconoció no recordar el nombre de ningún autor. Numerosos sondeos, tanto de organismos públicos como de privados, dan cuenta de una misma realidad: la sociedad se ha divorciado de la lectura y quienes aún la practican prefieren textos de autoayuda, novela histórica, entre otros.
Esta tendencia, según muchos, se expresa con claridad en los jóvenes y los adolescentes, para quienes los libros han pasado a ser piezas de museo. El contacto que mantienen con las letras es principalmente a través de medios digitales, un segmento mediático que cobra cada vez mayor masividad, donde justamente lo que prima no es la rigurosidad estilística ni ese “contacto indisoluble” que el escritor Arturo Pérez Reverte señala con optimismo a la hora de pensar el futuro.
La pregunta es: ¿el libro ha perdido la centralidad cultural que tenía antes de la revolución tecnológica e incluso, ha perdido prestigio social entre las nuevas generaciones? ¿Es en verdad así?
Además, al problema de la no lectura se suma uno mayor, el de la comprensión y la producción de textos. ¿Qué se lee? ¿Cómo se lee? ¿Se analiza lo que se lee? ¿Cómo se escribe? ¿Sobre qué se escribe? ¿Cómo es la formación en estas áreas en la Universidad?
En este contexto y desde el campo de la comunicación y del periodismo, se debe entender a la escritura y a la lectura como herramientas fundamentales para la construcción de sentidos, la comprensión de la realidad y desarrollo del campo profesional.

 

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